¿DÓNDE YACE TU FUEGO ESCONDIDO?

“Para que un plano merezca la pena, es necesario que ‘algo queme en el plano’. Eso que quema, es la vida y la presencia de las cosas y de los hombres que la habitan”.

Jean-Marie Straub citado por Alain Bergala en su libro “La hipótesis del cine”

Primero que nada: tenemos un oficio, como cualquier otro. El sensei dice que trabajamos con el hacha y la madera. Uno de mis directores, me dijo hace unas semanas mientras se iba de la sala de montaje que lo que estábamos haciendo era como tirar una piedra por un barranco, y que esta piedra se iba a ir puliendo hasta terminar la película.

Durante mucho tiempo me pregunté si las películas tienen una especie de esencia o naturaleza elemental que las hace ser lo que son más allá de todas las miradas y las manos que intervinieron en ella. Las editoras, así como las directoras de fotografía o asistentes de dirección, somos ante todo intérpretes de un deseo. Una DF brasilera me dijo una vez: “somos mediums”. Creo que el guión de una película, o ese primer corte que el director edita para calmar su desconcierto pos rodaje, son para nosotras instrumentos de trabajo sobre los que nos corresponde mirar más allá. El subtexto, lo no dicho, lo que se connota.

Porque la escritura se va transformando en cada uno de los tres nacimientos de la película: el guión, el rodaje y el montaje. Pero si hay algo que permanece uniendo todo eso, es el deseo original que tuvo el director, ese impulso o fuego disparador de lo que vino después, un proceso que puede haber durado años y años y en el que nosotras aparecimos justo sobre el final, con todo el cansancio de ellos a cuestas.

Hace unas semanas, hicimos la proyección en sala de Mochila de Plomo. Cuando salimos de verla, su co-guionista Pipi Papalini me dijo que lo que más le gustaba es que la película era muy honesta. ¿con qué cosa?, le pregunté. Y me respondió: con el espíritu del guión.

Yo no sé si se pueden ver los espíritus de los guiones como si fueran un aura, o si siempre puedo entender el deseo de un director. Pero sí creo que cuando me acerco leer ese deseo, es cuando puedo proponer algo más focalizado, más orgánico, en esos primeros corrimientos del lugar original que el director estaba pensando para montar la película.

El deseo se transforma en un faro orientador, y entonces es más fácil considerar juntos los caminos que se abren a partir de un material en bruto, y decidir cuál vamos a transitar durante el resto del montaje. Nuestro trabajo consistiría en no perder nunca de vista “eso que quema al director”. Quizá ahí esté la clave.

Me parece que cuando el deseo se cuidó y se mantuvo hasta el final, los espectadores lo sentimos. Debe ser por eso que algunas películas parecen contener algo vivo, y nos devuelven la esperanza de que lo verdadero todavía puede existir adentro del cine.

*

Dedicado a mi sensei Ezequiel Salinas, que esta noche me mandó por mensajito la cita con la que se abre el texto, y que siempre me hace volver a pensar en el hacha, la madera… y en dónde ponemos el corazón

 

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RESONANCIAS

me ando preguntando
cuándo se termina una película
lo digo en el sentido de finalizar
de decir “es esta”
ya no hay más nada
que mover o quitar
lo que se fue no se extraña
y lo que apareció es hermoso

ahora ya pasó ese momento
en el que lo nuevo era posible
las cosas son lo que son
y por eso hacemos ajustes de a cuadros
apostamos un número
son tres, son siete, son trece

tenemos que cuidar el tiempo
no tocar demasiado
porque a esa altura
algo podría desacomodarse
de manera irreversible

ya lo dijo el señor murch
y hasta encontró una manera
de nombrar a ese fenómeno
lo llamó
resonancia vibratoria
lo de aquí tiene un eco allá

mi papá diría que el cuerpo
también es así
que quizá algo que no está bien
en un pie nos provoca
un gran dolor de cabeza
y él lo dice porque es médico
y yo no
pero alguien me habló de las curitas
y de las películas
y a mi me gusta mucho eso
de hacer como si curara algo

tanto que a veces hasta me lo creo
pero en el fondo y siendo honesta
sé desde el día uno
que no es cierto
y que si hay algo bueno que encontramos
es porque antes hubo
un guión escrito en el tiempo
una buena elección de actores
y se los acompañó bien
se los cuidó
no fueron monigotes de un gran dios

y había alguien allí llamado director
que necesitaba decir algo
porque el cine no es un pasatiempo
de niños ricos que tienen el dinero
y el encanto para convencer a otros

el cine es un lenguaje más
una serie de palabras puestas en juego
que a veces hasta son urgentes
y por eso hay películas buenas
y películas malas
porque algunos naufragan en la pregunta
hacen uso de palabras sofisticadas
para decir no saben qué

entonces las adornan mucho
les ponen brillitos
colores vivos e inolvidables
para que los espectadores salgan
de la sala y comenten cosas
que es muy bueno el arte
o la foto está hermosa
y al final todo eso no vale nada
si es sólo lindo y correcto

porque a quién le sirve
le mueve algo adentro
o le cambia sus pensamientos
del día siguiente

a quién si sólo ve una niña bonita
a la que le taparon la boca
porque tenían miedo
de escuchar su voz